
Este es un buen comienzo para la salud democrática del Perú, pero no debemos bajar la guardia. La «mafia caviar» es un monstruo de mil cabezas. Aunque celebramos esta limpieza, sabemos que este sistema sigue infiltrado en la justicia, los medios de comunicación, las ONG ideologizadas y las más altas esferas del Ejecutivo y el Congreso. La lucha por recuperar el país recién empieza.
El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) ha dado un golpe necesario a la impunidad al excluir del Padrón Electoral Preliminar a un grupo de exautoridades que hoy están inhabilitadas para ejercer cualquier función pública. En esta «lista negra» de personajes que ya no podrán burlarse del electorado, destacan Víctor Zamora y Pilar Mazzetti, exministros del desastre sanitario, inhabilitados por 10 y 8 años por su nefasta gestión. César Hinostroza y Guido Águila, símbolos de la podredumbre judicial, fuera por una década por corrupción. Además de Freddy Díaz y Yesenia Ponce, inhabilitados por 10 años tras graves denuncias de violación sexual y corrupción, respectivamente.
Sin embargo, el triunfo más contundente es ver fuera de carrera a las figuras más visibles de la red de influencias que tanto daño le hace al país. Entre los excluidos resaltan el corrupto expresidente Martín “Lagarto” Vizcarra y figuras vinculadas a la influencia caviar como la exfiscal Delia Espinoza. Sus nombres fuera del padrón son un respiro para los peruanos que exigimos justicia y una política libre de parásitos del Estado.
La decisión del JNE, basada en el artículo 100 de la Constitución, es clara. Si el Congreso te sancionó por corrupción, no tienes derecho a postularte, ni a votar, ni a participar en política.
Esta limpieza del padrón es fundamental porque la mafia caviar opera bajo el principio del reciclaje. Cuando ellos caen por corrupción, inmediatamente buscan poner a sus familiares o socios para mantener el control de la caja del Estado.
El caso de los Vizcarra es el mejor ejemplo. La inhabilitación del Lagarto (por 10 y 5 años) lo saca del proceso, pero esto no garantiza que sus mañas políticas desaparezcan. La peor herencia de Vizcarra es el intento de mantener el poder a través de su hermano Mario, buscando posicionarlo con el mismo descaro y la falta de transparencia.
Esto debe ser un recordatorio para todos los peruanos. La única forma de que la mafia caviar y sus «lagartos» no sigan saqueando al país es cerrándoles todas las puertas de la función pública, no solo mediante el voto, sino también con todo el peso de la ley. Esta acción es un gran triunfo, pero debemos estar atentos a que sus «hermanos» y socios no hereden sus mismos vicios en la próxima elección.