
En un país donde se «pierden» expedientes, donde los sistemas de los bancos se caen a cada rato y donde la corrupción está metida hasta en la sopa, nos querían vender el cuento del voto digital para el 2026. Pero felizmente, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) puso el pare y dijo: «¡Un momentito! Esto es inviable».
El presidente del JNE, Roberto Burneo, fue clarito, la propuesta de la ONPE no cumple con los estándares técnicos, ni las normas, y mucho menos con la seguridad que necesitamos para estar tranquilos. ¡Menos mal! Porque con la sarta de «joyitas» que tenemos de candidatos, dejarles este sistema a la mano sería como darle las llaves de la pollería al zorro. La Solución Tecnológica de Voto Digital (STVD) falló en todo: infraestructura, ciberseguridad y hasta en los planos.
Dime tú, si muchas veces no pueden ni asegurar las medicinas en los hospitales, ¿cómo nos van a asegurar que un hacker pagado por algún partido no va a entrar a «ajustar» los numeritos a medianoche? El JNE detectó que no se puede garantizar que el voto sea auténtico y espontáneo. O sea, que nos podían meter gato por liebre desde un teclado en cualquier oficina escondida.
Además, aseguraban que la solución tecnológica de la ONPE recién iba a estar «completamente lista» en abril de 2026, ¡apenas 11 días antes de las elecciones!
¿Nos ven cara de tontos? ¿Cómo vas a revisar, auditar y probar un sistema nacional en solo 11 días? Es una burla total. Por falta de tiempo y de seriedad, ese «experimento» se fue directo a la basura para las generales.
Ya sabemos que el 80% del país quiere un cambio total porque está harto de las mañas políticas. Por eso, meterle tecnología a un sistema que ya está manchado por la corrupción sería como echarle gasolina al incendio.
El JNE dice que quizá hagan «pilotitos» en las regionales del 2026, pero para elegir al próximo presidente, nos quedamos con nuestro lápiz y papel. Así, por lo menos, si hay trampa, ¡tenemos el acta física para reclamar! No permitamos que nos digitalicen el fraude. El Perú y tu voto se respetan.