¿Y AHORA QUÉ?

El Perú acaba de romper su propio récord de inestabilidad con 8 presidentes en 10 años. Mientras el mundo se burla de nuestro país, de  nuestra democracia, y de nuestra estabilidad, el cargo de presidente se ha convertido en un «sillón giratorio» donde cualquiera puede sentarse si tiene los votos suficientes en un Congreso demoledor. Este ciclo de autodestrucción, que comenzó con Perú Libre en 2021, parece estar cerrándose de la peor manera. Con Perú Libre retomando el control absoluto de Palacio de Gobierno a través de José María Balcázar.

¿Y ahora qué? ¿Qué hemos ganado con este cambio? Sacaron a Boluarte por temas de cirugías estéticas y vacaron a Jerí por sospechas que la justicia aún debe aclarar. Así, la «solución» del Congreso ha sido elegir a Balcázar, un personaje que fue expulsado del Colegio de Abogados de Lambayeque debido a graves cuestionamientos por malos manejos durante su gestión, y es recordado por su postura sobre las relaciones consentidas en menores de edad.

A falta de solo 5 meses para la entrega de mando, esta jugada ridícula de nuestros «padres de la patria» tiene ganadores claros: la izquierda radical y el populismo. Al generar este caos institucional, lo único que logran es inflar la burbuja de candidatos como Alfonso López Chau y Pepe Luna. Ellos se alimentan del desorden, presentándose como «el cambio» frente a un sistema que ellos mismos ayudaron a dinamitar.

Muchos se preguntan si Balcázar será el último de este periodo o si el Congreso se mandará otra «jugada» antes de julio.

Lo cierto, es que el Perú no aguanta un experimento más. Este año no solo elegimos a un presidente, elegimos si queremos seguir siendo la burla del continente o si finalmente iniciamos un cambio de ciclo político. Si seguimos permitiendo que las mafias parlamentarias pongan y saquen fichas a su antojo, el próximo presidente será solo el número 9 en una lista de fracasos nacionales.

Comparte este noticia:

Noticias Relacionadas