
Mientras tú lees esto y ves aparecer comentarios fanáticos en tiempo real, debes saber que no siempre son una persona la que hace los comentarios. Una investigación de Punto Final ha revelado que el Perú se ha convertido en la capital regional de las «granjas de bots». Centros de operaciones donde, mediante un único programa y cientos de celulares, se crean miles de perfiles falsos que simulan ser ciudadanos reales.
Un político puede simular tener seguidores sin que eso sea delito. Pero si esos bots insultan, hostigan o difaman, ya estaríamos ante delitos como calumnia, difamación o acoso digital.
Estas granjas no son solo cuentas vacías. Son plataformas sofisticadas que utilizan Inteligencia Artificial para generar perfiles con fotos, nombres y una capacidad de interacción que engaña a cualquiera. Así, ciertos políticos usan estas granjas para fabricar «respaldo». Inflan reproducciones, dan «likes» y escriben comentarios positivos para que parezca que el candidato es amado por el pueblo.
Si sale una noticia negativa, estas granjas se activan para desviar la atención de quienes exigen la verdad.
Lo más grave es que en el Perú no existe una ley que prohíba estas prácticas. Esto ha permitido que la política se convierta en una guerra donde la billetera del candidato pesa más que la opinión real de la gente.
La próxima vez que veas una avalancha de comentarios defendiendo a capa y espada a ciertos candidatos, detente a pensar, ¿es un peruano preocupado o es un perfil electrónico operado desde una granja de bots? La estrategia de ciertos sectores populistas es crear una falsa sensación de mayoría para acallar la crítica legítima.
No podemos permitir que la democracia sea reemplazada por perfiles falsos de manipulación. El Perú necesita debates con personas de verdad, no con ejércitos de plástico que solo buscan proteger los intereses de quien paga la cuenta.