
Un debate claro se ha dado en nuestro país últimamente. El Perú debe ser para los peruanos y nuestra soberanía no se negocia ni con Washington ni con Beijing. Sin embargo, surge una pregunta incómoda para los seguidores de Rafael López Aliaga. ¿Cómo puede alguien llamarse defensor de la soberanía nacional si, como alcalde, entregó la construcción de la Vía Expresa Norte a una empresa china incluida en la «lista negra» de corrupción?
La denuncia, presentada por los regidores de Podemos Perú, señala que la obra de más de S/ 277 millones fue adjudicada a Gezhouba Group Company, una firma investigada por el Congreso y vinculada a tramas de coimas en gobiernos anteriores.
La soberanía no solo se defiende con discursos, sino cuidando que los recursos estratégicos no terminen en manos de potencias que usan la corrupción como herramienta de influencia.
Las irregularidades detectadas parten con una licitación que se inició con un monto de S/ 264 millones, pero se terminó adjudicando por S/ 14 millones adicionales, sin una explicación clara de por qué se pagó más del valor referencial. Además, se eliminaron estaciones de pasajeros esenciales en zonas críticas (como Naranjal y Tomás Valle), pero el presupuesto se mantuvo igual. ¿A dónde se va ese ahorro que la empresa deja de gastar?
La empresa Gezhouba es una vieja conocida en el caso «Los intocables de la corrupción», donde se le acusa de pactar coimas del 3.5% para obtener obras durante el gobierno del “Lagarto” Martín Vizcarra.
De cara a las elecciones de abril, el peligro es doble. No solo es la posible corrupción, sino el alineamiento estratégico. Si un candidato presidencial ya tiene este historial de entregar infraestructura clave a empresas cuestionadas y manejadas por el gobierno comunista chino, ¿qué garantías hay de que defenderá los intereses peruanos frente a las presiones de las potencias?
La soberanía se ejerce con transparencia. No basta con decir «Perú Primero» si en la práctica se le abre la puerta a quienes tienen prontuario internacional. Los regidores denunciantes han pedido la intervención inmediata de la Fiscalía porque, al final del día, el dinero que se «pierde» en sobrecostos o recortes es dinero que le pertenece a la soberanía económica de cada ciudadano.
Si queremos un presidente que se pare firme ante China, necesitamos a alguien que no tenga rabo de paja con las empresas de esos mismos países. La Vía Expresa Norte es hoy la prueba de fuego para la credibilidad de López Aliaga. ¡Abramos los ojos y exijamos que la soberanía no sea solo un eslogan de campaña!


